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La luz

11 julio 2010

... Ahora, señores, quiero que observen de nuevo los objetos a su alrededor. Piensen que la luz es líquida, que tiene la textura de la leche condensada, que cae en cascada sobre los objetos. Observen la luz alrededor de ellos, envolviéndolos; salpica en los ángulos, acaricia las curvas. Observen la fina capa que queda sobre el agua y los cristales creando los reflejos, cómo se queda hechizada en los colores y se transforma en música, como resbala lentamente sobre el blanco y cómo se escabulle del negro...

La tragedia del determinismo

22 febrero 2010

Los estrategas de la K, deciden emplear mucha energía en la producción de un número pequeño de crías. Estas llegan al mundo en un estadío bastante avanzado, y requieren un largo cuidado parental. Los estrategas de la K son organismos extremadamente adaptados a su ambiente y extremadamente sensibles a las variaciones de este. Los estrategas de la r, por el contrario, invierten la energía (que en realidad es la misma) en un mayor número de crías, que completan su desarrollo rápidamente. Un mayor número de crías significa una mayor probabilidad de que alguna de ellas sobreviva sea cual sea el ambiente que las rodea. Diversificar.


Los humanos somos estrategas de la K en un ambiente cambiante. Nos avocamos al fracaso, empeñados en el determinismo, en el destino. Nos ponemos en sus manos y nos quejamos de no poder hacer nada para evitar lo malo que nos ocurre, que ha sido ordenado y no podemos revelarnos.


Parecemos vasallos medievales, de verdad. ¡Aceptación! ¿Aceptación? ¿Por qué? Empecé por aburrirme cada vez que oía el “todo es así porque así ha de ser”, ahora, me crispa. ¿Quien lo dice? ¿Dónde está esa mano invisible que no me deja hacer las cosas cada vez mejor? ¿No será mi propia pereza, mi propio miedo?


Si nos refugiamos en el destino, nos condenamos a la infelicidad.

Sobre el Infierno

15 mayo 2009

He estado pensando sobre el paraíso prometido.

A pesar de que cada vez creo más firmemente que tu energía sigue a tu materia y entra a formar parte del Universo, a veces pienso en cosas así.

Si no fuera así, creo que el paraíso sería vivir una y otra vez los momentos más felices de tu vida. Sin acostumbrarte, sin aburrirte, y siempre con la misma emoción de la primera vez. Cada uno de esos segundos en los que has sentido que la alegría te desbordaba se te entrega de nuevo para siempre.

El Infierno sería, por comparación, igual, pero con los momentos más tristes y angustiantes.

Pienso, entonces, que no todo el mundo ha tenido momentos absolutamente felices. Puede entonces que el Infierno esté reservado para los que no han aprendido a disfrutar de lo que tienen, a vivir cada instante como una responsabilidad. ¡Triste destino! Infelices también más allá de la muerte.

Tierra de Hombres

15 abril 2009

En algún momento de la tarde he recordado borrosamente las palabras que el Diablo le dice a Lestat (ambos de Anne Rice): Al paraíso sólo van las almas en paz. Y en paz están aquellas que perdonan a Dios por la vida, porque han disfrutado de ella.

No estoy segura de cuánto de Dios o Diablo hay en esto, pero de lo que estoy convencida es de que, para estar en paz, hay que disfrutar la vida. 

Y aquí llega la parte difícil. ¿Disfrutar? ¿Es todo chocolate y bizcochos? Aquí está en juego lo que somos: seres humanos. Creo que sólo se puede estar en paz (y ser feliz, supongo) siendo absolutamente fiel a nuestra naturaleza. Miedo, amor, rabia, ira, odio, generosidad, esperanza. Desde el más alto principio a la locura más atroz, nosotros, en esencia, sentimos. Disfrutar al máximo, doler al máximo. Vivir al máximo. 

No creo que sea malo sentir ninguna emoción. Tampoco puedo creer que sea malo ninguno de los pasos del camino. Descender a la oscuridad y la demencia, subir al Everest. Aprender. Malo es sentir sólo una cosa, estancarse en ello. Dejar que nos absorba y nos impida seguir aprendiendo, tal como el miedo atenaza o el amor da las cosas por sentado.

Por hoy dejo este caos. Creo que es tarde y todo flota a mi alrededor sin ningún orden. 

- Te dejas algo. No es malo tener limitaciones, lo malo es no saber dónde las tienes.  

Pensamientos a la luz de una vela (Bee wax)

14 diciembre 2008

No has de esperar nada más allá de la propia dignidad de ser humano. Pues nadie le debe nada a tu generosidad. Haz tus actos por ti, pues nada has de recibir.

Todo lo que hagas tiene consecuencias, normalmente inesperadas. Sé recto, y hazles frente, y si has de lamentarlas, asegúrate de haber aprendido. Pero no temas: las consecuencias suelen ser del mismo signo que la acción que la desencadena. Si tu acción es buena, de fondo y forma, también lo serán sus consecuencias.

También lo que no hagas tiene consecuencias. Y lo lamentarás.

Sé fuerte, pero no rígido. A menudo un mismo problema tiene muchas soluciones válidas. No te permitas quedarte estancado. El camino del hombre es una espiral cuyo centro no se alcanza en el transcurso de una vida humana, pero avanzar en ella te dará cada vez más serenidad.

Cuida tu cuerpo, pues es la morada de tu alma. Pero no te postres ante él.

Mantén tu mente abierta, y no te rindas en la búsqueda de la sabiduría.

Destierra el miedo. El miedo abre un camino precipitado que conduce a la perdición.

De vuelta al Principio

29 octubre 2008

Jesús ha dicho: Si aquellos que os guían os dicen "ved, el Reino está en el cielo", entonces los pájaros del cielo os aventajarán; si os dicen que está en el mar, entonces los peces os aventajarán. Pero el Reino está en vuestro interior y fuera de vosotros [...]
Evangelio de Tomás, logion 3

[...] No se dirá "Helo aquí", o "helo allí", sino que el Reino del Padre está extendido sobre la Tierra y los hombres no lo ven
Evangelio de Tomás, logion 113

Es curioso que sea precisamente un evangelio apócrifo, es decir, no aceptado por la Iglesia, el que hable de la felicidad en la Tierra. Es curioso que haya estado ahí todo este tiempo, que se no se nos enseñe desde pequeños, y que pasemos toda la vida buscándolo. Es curioso que, para encontrarlo, haya que renunciar precisamente a la fe, desligarse de ella, y ver el mundo de desde cero.

Y es curioso, porque estudié en un colegio de monjas, y ayuda más Allan Gingsberg y un evangelio troceado... ¿Por qué?

Objetivo, esfuerzo, recompensa

13 septiembre 2008

La alegría y el dolor forman parte de una misma moneda. Normalmente no sabemos apreciar cuánto nos alegra algo si no tenemos una medida del sufrimiento que nos ha costado.

Sin embargo, huimos del dolor. ¿Por qué? Cualquier logro requiere un esfuerzo; lo que al principio del camino era un objetivo, se torna recompensa por el trabajo realizado cuando al final lo alcanzas. A más esfuerzo, mayor es la recompensa. Es curioso; vemos el objetivo, vemos el camino… y valoramos si nos merece la pena. ¿Cuánto somos capaces de sacrificar?

Aceptamos la felicidad, y está bien. Pero consideramos el dolor algo tan detestable que cualquier pequeña nube nos hace desdichados. Y los pequeños momentos felices nos resultan indiferentes. ¿Por qué? Es todo igual de nimio, solo que el dolor está peor visto. Más esfuerzo, mayores logros. Por todo hay que pagar; cuanto más anheles algo, mayor será el precio que requiera.

Y cuando lo alcanzamos, esa recompensa nos hace felices. Y nos envidian por ello. Incluso desean quitárnoslo; pero las cosas no funcionan así. Un alto premio requiere un gran sacrificio que nos haga dignos de ello. A veces creo que no es el objetivo en sí lo que nos hace felices, sino el hecho de haberlo conseguido.

Un ejemplo son las sonrisas. Me refiero a las sonrisas de verdad, las sinceras, que llegan al alma. Es algo a veces demasiado trivial como objetivo para el esfuerzo que supone. Sin embargo… son la mejor recompensa. Al menos para mi; me he visto haciendo auténticas locuras por ver sonreír a alguien de verdad.

El dolor es algo que hay que aceptar. Está en nuestra vida, forma parte de nosotros. No hay que esconderse, hay que abrazarlo. Purifica y nos hace ser más dignos de los momentos felices. ¿Duele? Calma. Que no te paralice. Siéntelo. Si duele, es porque merece la pena. No te rindas.

Nunca te rindas.

¿Vida inteligente extraterrestre?

11 septiembre 2008

Los religiosos dicen que no. Que somos el centro de la Creación. Mi lado romántico cree que sí, y que es muy egoísta pensar que estamos solos en el Universo...

... expliquemos, pues, algunas cosas:

El hecho de pensar que haya vida inteligente en otro planeta se basa en dos premisas:
- En condiciones adecuadas, la vida surge inevitablemente.
- La evolución tiende a la máxima complejidad.

El código genético es degenerado. Esto significa que desde la más ínfima bacteria, todos los códigos genéticos de todas las especies se traducen igual. Una secuencia sea de planta, animal, hongo o virus, da la misma secuencia de aminoácidos como resultado. Por ello, nosotros creemos que la vida sólo surgió una vez.

¿Pero, por qué no varias? ¿Por qué no pudo haber una exclusión competitiva, en la que la forma de vida más adaptada desplazó al resto?

Por dos motivos. El primero, es que todas las estrategias vitales que se han creado en la Tierra siguen en la Tierra. Quizá en dorsales, quizá en el interior de otros seres vivos. Hay algas rojas, azules y verdes; hay hongos, hay infinidad de metabolismos bacterianos. Todas las estrategias tienen su representación; y esto nos lleva al segundo motivo: La vida surgió en una charca con unas determinadas características. Supongamos que había varias charcas, y que la vida se originó en varias de ellas. Supongamos, además, que una de las formas vitales se hizo tan fuerte como para salir de su charca, meterse en la de la vecina y extinguirla. A la otra. En su charca. En la que ha nacido, en la que es fuerte, para la que está adaptada desde el principio.

Yo creo que no. Creo que la vida sólo surgió una vez. ¡A ver si no va a ser tan inevitable! ¿No será más bien que la probabilidad es ínfima?

Ahora bien. Multipliquemos esa probabilidad ínfima por el número de planetas que se estiman adecuados para la vida. Hay unos 10^7. Sigue siendo una probabilidad ínfima.

Vamos con la segunda parte, la de la complejidad. Esta me encanta, porque es de locos. El hecho de "Tender a la complejidad" me resulta muy divertido. En primer lugar, no es cierto. La evolución no "tiende" a nada, y si la vida "tendiera" a algo, sería mas bien al revés, a ser cada vez más simple (explicar eso da para otra entrada) En segundo lugar, el origen de la teoría de "tiende a la máxima complejidad" es la termodinámica. No tengo nada en contra de los físicos, pero en algún momento alguien traduce alguna de sus entropías en complejidad... y ya la tenemos armada.
Y en tercer lugar... ¿Puede alguien decirme cómo se mide la complejidad? Y, ¿Por qué se nos considera a los seres humanos más complejos? Porque no es por nada, pero la fotosíntesis a mi me parece mil veces más complicada que la inteligencia. A ver, que están comiendo luz. COMIENDO LUZ. Que alguien me diga que eso no es complejo...

... Y por todo ello, no creo que inevitablemente surja la vida y que inevitablemente de lugar a formas inteligentes...

... por lo que la vida inteligente en otro planeta... me resulta una idea bonita, pero demasiado improbable para tomarla en serio.

Sobre el Miedo

27 agosto 2008

El miedo aparece como respuesta a situaciones que compromenten la supervivencia. Con este mecanismo, el cerebro obliga al animal a alejarse de aquello que lo amenaza. Pues el miedo, no es agradable.

Los niños tienen miedo a la oscuridad. Si nos remontamos al pasado, cuando el hombre no era más que un mono en un mundo hostil, este es uno de los miedos más lógicos. Un niño, solo, en la oscuridad es una presa muy fácil. Y el niño lo sabe. Este miedo se queda codificado en alguna parte de subconsciente. ¿Monstruos en la oscuridad? Por supuesto.

Que hoy en día, en los seres humanos, el vértigo, el miedo a la oscuridad y alguno más (las fobias a los insectos y a las ratas, por ejemplo) puede que no tengan mucho sentido. Pero entonces sí lo tenían, nos ayudaron a sobrevivir como especie.

Racionalizar el miedo se presenta muchas veces como la solución. En este tipo de miedos, sin duda. En mi caso, con el que he tenido que verme las caras ha sido con el vértigo. (Sí, vaya una escaladora con vértigo) Es posible enfrentarlo, y es posible vencerlo. Porque son miedos irracionales, son miedos sobre cosas que podemos controlar. Y es curioso, porque parte de la victoria depende de la confianza en uno mismo. Puedo hacerlo, he revisado el arnés y la cuerda, y no va a fallar. No me va a pasar nada. Sólo es una pared.

Existe, sin embargo, otro tipo de miedo. Este miedo es exclusivo de los humanos (Bueno, quizá no completamente exclusivo, pero no creo que muchos animales más lo tengan) y deriva de su estructura social. Es el miedo a otros seres humanos. Y no hablo sólo de integridad física; es el miedo a no ser aceptado en el grupo.

Supongo que también tiene un sentido ancestral, en el que el hombre que formaba parte de un grupo estaba mucho más seguro que si era errante. El caso es que la necesidad de aceptación no es algo que hayamos superado mediante la técnica. No hay un arnés que te sujete, y puede que no dependa de ti. Sólo depende del grupo.

Y por no agradar al grupo, tenemos miedo. Al final todos los miedos se remontan a situaciones antiguas; suspender un exámen, decir algo que no debías. El grupo. Los miembros del grupo. Decepcionar a alguien. No ser digno de acompañarles en su viaje hacia las tierras de invierno. No tener nada que aportar.

Quedarse fuera.

Los relojes dan la hora

31 julio 2008

Un día me dijeron que el camino de la vida se recorre en espiral. Así, no es que tropecemos en la misma piedra, sino que tropezamos en el mismo ángulo de la curva, y se tiende al equilibrio. Puede que no andase descaminado… pero cada vez más, creo que mi camino sigue algo más parecido a un muelle, sin tender ni los calcetines.

Cosas pequeñas dan lugar a una cadena que tiene grandes consecuencias allá donde no podemos verlo. O quizá sí. Cuán parecida es la teoría del caos con el asunto del karma.

Complejo. ¿Impredecible?

Sí, los relojes dan la hora. Y más tonta sería yo si esperara otra cosa de ellos.

Lección de Física (Physics lesson)

21 junio 2008

"La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado termodinámicamente tiende a incrementarse con el tiempo"

La entropía es el desorden. O eso es, en teoría. Pero no un desorden cualquiera. Mi profesor de física lo explicaba así:
"Un ciclón, con las casas, los árboles y todo por el aire, tiene menos entropía que la suma de las partes en calma. Por eso tiene un final. Un sistema vivo, en equilibrio, está completamente desordenado, porque su entropía es máxima: no puede desordenarse más. Al final, el sistema sólo tener más entropía cuando muere... y a eso tiende."

Y yo añado, puestos en filosofías: El equilibrio entonces es ficticio, sólo existe la calma. Los seres vivos somos explosiones puntuales, como los huracanes. Y efímeros, como las sonrisas. Al final, el único modo de estar en equilibrio es la muerte.

Sé lo que no soy. Es hora de empezar a vivir al máximo.