El Loco
Por su parte, el Loco anda tan perdido como el Duende. Pero, como ambos empezaron desde puntos opuestos, ahora que se cruzan, uno llega de donde el otro quiere ir. No está mal, porque así pueden aconsejarse mutuamente. Que el Loco no ha perdido su tiempo y se ha esmerado en aprender. La pregunta es... ¿Y si cuando ambos lleguen a su destino, están tan separados como al principio?
El Asesino
Juega a dos bandas, la personal y la profesional. Por un lado, nunca haría daño a los suyos. Por otro, no tiene reparos en disparar a bocajarro a un objetivo. ¿Y cómo sabes en qué grupo estas? Pues esa es la cuestión, que no puedes saberlo...
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Constelaciones III
02 octubre 2008
Etiquetas: Constelaciones, Personal
El Astrónomo
El astrónomo es la constelación del silencio y de las soluciones obvias. ¿Está? Sí. ¿Se hace notar? No. En realidad no le hace falta y es casi mejor así; y cuando pierdes el equilibrio empuja un poquito (sólo un poquito), lo necesario para que no caigas y puedas seguir por ti mismo. Su trabajo es indicarte dónde está el león; eso sí, que lo atrape otro...
A veces creo que sonríe un poco, en silencio, sin llamar la atención. Porque tiene que saber que hace las cosas bien, que viene siendo lo mejor que puede; pero siempre tan discreto que nadie se da cuenta. Y menos mal que anda por ahí, despierto mientras los demás duermen. Si no estuviera, sí que se le echaría en falta. Sobre todo con luna llena.
El Dragón
...y todo está destruido, ya no hay gritos ni sollozos, sólo se oye el crepitar de las llamas... Es un sonido extraño, tan cálido, tan acogedor...
Hoy me salto la tradición. Anoche estaba demasiada cansada y no me quedé a ver más estrellas...
El astrónomo es la constelación del silencio y de las soluciones obvias. ¿Está? Sí. ¿Se hace notar? No. En realidad no le hace falta y es casi mejor así; y cuando pierdes el equilibrio empuja un poquito (sólo un poquito), lo necesario para que no caigas y puedas seguir por ti mismo. Su trabajo es indicarte dónde está el león; eso sí, que lo atrape otro...
A veces creo que sonríe un poco, en silencio, sin llamar la atención. Porque tiene que saber que hace las cosas bien, que viene siendo lo mejor que puede; pero siempre tan discreto que nadie se da cuenta. Y menos mal que anda por ahí, despierto mientras los demás duermen. Si no estuviera, sí que se le echaría en falta. Sobre todo con luna llena.
El Dragón
...y todo está destruido, ya no hay gritos ni sollozos, sólo se oye el crepitar de las llamas... Es un sonido extraño, tan cálido, tan acogedor...
Hoy me salto la tradición. Anoche estaba demasiada cansada y no me quedé a ver más estrellas...
Constelaciones II
23 agosto 2008
Etiquetas: Constelaciones, Personal
La montaña: Me he dado cuenta de que El Duende no es más que una parte pequeña de La Montaña, y la sensación me ha dado vértigo. No es influencia, es constitutivo. La Montaña es la constelación de los que no se rinden, de los que si no luchan, no se sienten vivos. En todos los aspectos. La Montaña es de aquellos que no saben si el final merece la pena, pero van, sólo por ir. Porque mueren antes de aceptar que están vencidos. Porque si no duele, no tiene gracia. Y no me parece que eso pueda ser bueno.
La Moneda: La moneda se ve, pero por suerte no está lo bastante cerca. Muestra siempre una cara amable, y oculta la otra… y ambas son letales. Cuanto más la miro con el telescopio, más convencida estoy de que da una puñalada, y luego va a verte al hospital. Y es de estas cosas en las que me encantaría equivocarme… la cara amable me cae bien.
El Grifo: Nada de magia, el arma del Grifo es que no se molesta en ocultarse. Pese a su fuerza, se construyó una armadura hace mucho. Ahora ya es vieja y se le van viendo los puntos débiles. O quizá le pesa mucho y ya no la lleva en los partidos amistosos. El Grifo es siempre el último, y por ese motivo, en el cielo del Duende (y en muchos cielos más) suele ser el primero. Qué le vamos a hacer, es fiero y da miedo, pero no en casa.
La Moneda: La moneda se ve, pero por suerte no está lo bastante cerca. Muestra siempre una cara amable, y oculta la otra… y ambas son letales. Cuanto más la miro con el telescopio, más convencida estoy de que da una puñalada, y luego va a verte al hospital. Y es de estas cosas en las que me encantaría equivocarme… la cara amable me cae bien.
El Grifo: Nada de magia, el arma del Grifo es que no se molesta en ocultarse. Pese a su fuerza, se construyó una armadura hace mucho. Ahora ya es vieja y se le van viendo los puntos débiles. O quizá le pesa mucho y ya no la lleva en los partidos amistosos. El Grifo es siempre el último, y por ese motivo, en el cielo del Duende (y en muchos cielos más) suele ser el primero. Qué le vamos a hacer, es fiero y da miedo, pero no en casa.
Constelaciones (Aviso: Esta entrada es un plagio)
17 agosto 2008
Etiquetas: Constelaciones, Personal
He copiado esta entrada de uno de los blogs que tengo enlazados. Como casi todas las que se le ocurren al autor, me ha parecido una gran idea... Espero que no se lo tome como una vil imitación (que tiene mucho, ojo) sino como un humilde homenaje.
Cito la explicación (borrando las referencias):
Hay muchas constelaciones en mi cielo. Algunas cerca, otras más lejanas y borrosas. Trato de describirlas pero no confiés mucho en mi, no soy perfecto.
Es un tema delicado, por quien pudiera leer, así que volveré a contar que las constelaciones sólo se ven a la distancia justa. Algunas no se pueden apreciar al estar demasiado cerca o demasiado lejos. El cielo es complejo, más en su centro. Y algunas cosas no se pueden resumir.
Vamos a ver lo que se ve desde la constelación de El Duende:
El Druida:
El Druida es al que todos esperan encontrar. Sabio, agradable, protector. Está conectado con todo y todo lo comprende; otorga una chispa verdosa y viva a todo lo que toca. Se mueve a caballo entre el pasado y el futuro, pero nunca en el presente. A veces está tan cerca que parece que se va a fusionar con el Duende, otras parece avergonzarse de él. Es difícil mantenerlo a la distancia justa, porque al Druida no conviene tenerlo cerca ni lejos, al menos de momento.
La Arpía:
La órbita de la Arpía está ligada a la del Druida, y dejan al Duende en medio. Si el Druida se aleja, la Arpía se aproxima y viceversa. Pero esa distancia no es siempre la misma; cada uno intenta mantener su posición lo más cercana posible hasta que el campo gravitatoria del otro lo expulsa. La Arpía es fuerte y su influencia se nota siempre. Pero es demasiado impulsiva, da bastante miedo qué puede pasar si el Druida le deja el campo libre.
El Delfín
El Delfín es la prueba de que puede hacerse. Va un par de pasos por delante; le miras y piensas "es posible". Tiene las cosas claras, mucha seguridad y parece no estar en ninguna órbita. Hace que te sientas pequeño y voluble; aunque su intención es inspirar. O no tiene intención. El Delfín solo se deja ver por aquellos que considera a su altura, no se va a andar con tonterías. A veces creo que hace mucho estuvo en la órbita de la Arpía y consiguió escapar. Pero la Arpía deja siempre cicatrices.
Voy a respetar, como el autor, la tradición: Las constelaciones se describen en grupos de tres. Así que... otro día mas.
Cito la explicación (borrando las referencias):
Hay muchas constelaciones en mi cielo. Algunas cerca, otras más lejanas y borrosas. Trato de describirlas pero no confiés mucho en mi, no soy perfecto.
Es un tema delicado, por quien pudiera leer, así que volveré a contar que las constelaciones sólo se ven a la distancia justa. Algunas no se pueden apreciar al estar demasiado cerca o demasiado lejos. El cielo es complejo, más en su centro. Y algunas cosas no se pueden resumir.
Vamos a ver lo que se ve desde la constelación de El Duende:
El Druida:
El Druida es al que todos esperan encontrar. Sabio, agradable, protector. Está conectado con todo y todo lo comprende; otorga una chispa verdosa y viva a todo lo que toca. Se mueve a caballo entre el pasado y el futuro, pero nunca en el presente. A veces está tan cerca que parece que se va a fusionar con el Duende, otras parece avergonzarse de él. Es difícil mantenerlo a la distancia justa, porque al Druida no conviene tenerlo cerca ni lejos, al menos de momento.
La Arpía:
La órbita de la Arpía está ligada a la del Druida, y dejan al Duende en medio. Si el Druida se aleja, la Arpía se aproxima y viceversa. Pero esa distancia no es siempre la misma; cada uno intenta mantener su posición lo más cercana posible hasta que el campo gravitatoria del otro lo expulsa. La Arpía es fuerte y su influencia se nota siempre. Pero es demasiado impulsiva, da bastante miedo qué puede pasar si el Druida le deja el campo libre.
El Delfín
El Delfín es la prueba de que puede hacerse. Va un par de pasos por delante; le miras y piensas "es posible". Tiene las cosas claras, mucha seguridad y parece no estar en ninguna órbita. Hace que te sientas pequeño y voluble; aunque su intención es inspirar. O no tiene intención. El Delfín solo se deja ver por aquellos que considera a su altura, no se va a andar con tonterías. A veces creo que hace mucho estuvo en la órbita de la Arpía y consiguió escapar. Pero la Arpía deja siempre cicatrices.
Voy a respetar, como el autor, la tradición: Las constelaciones se describen en grupos de tres. Así que... otro día mas.
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